Paleta que honra las texturas
Elige dos tonos base tranquilos, un neutro cálido y un acento que dialogue con vetas y pátinas. Los blancos rotos suavizan metales oscuros; los verdes oliva abrazan maderas envejecidas; los terracotas celebran fibras naturales. Repite acentos en objetos pequeños para vínculo visual. Evita competir con demasiados colores saturados. Cuando la materia ya narra, la paleta acompaña, subraya y deja que la luz haga el resto con serenidad atemporal y coherencia amable.